Interveción intervenida. “HOME SWEET HOME”

El sábado 5 de junio de 2010, por la tarde, a lo largo de una hora se procedió a la recogida de firmas con este encabezado:
Los ciudadanos cuyos datos figuran a continuación instan al Ayuntamiento de la cuidad de Salamanca a arbitrar las medidas necesarias a fin de paralizar de inmediato la construcción de hotel “HOME SWEET HOME” en un encalve inadecuado para dicha edificación. “No” a la especulación inmobiliaria. “No” a que la arquitectura tome el poder sobre el paisaje. Luchemos contra este virus.


Todo se trataba de una intervención del Ausín Sáinz a raíz de la intervención previa de la artista Alemana Rebecca Ringst “Home sweet home”, enclavada frente a la casa de las Conchas de Salamanca, incluida dentro del Festival Internacional de las Arte de Castilla y León FÁCIL. Consistía en realizar la construcción de un hotel en el centro de una pequeña plaza. la Artista realizaba una crítica a la especulación urbanística.
 


La implicación de los ciudadanos desbordó nuestras expectativas favorablemente. Desde este medio deseamos agradecer su participación y desvelar la causa de nuestra actuación, una intervención dentro de otra.
 




Se tuvo que trabajar en un tiempo record, ya que desconocíamos la intervención planteada por FÁCIL y su duración era reducida. Teníamos que jugar con el Desconocimiento de los ciudadanos para logras su implicación.

Cree un Asociación cuyas siglas resultaran impronunciables. La finalidad era la de ridiculizar el mundo de siglas en el que nos encontramos. ASOCIACIÓN DE CIUDADNOS CONTRA LA COSTRUCCIÓN DEL HOTEL “HOME SWEET HOM” A3C2HSH con su logotipo aludiendo a la construcción al reticular la composición a través de una grúa constructiva.


La crítica de Rebecca Rohgst está muy bien ejecutada, pero llega un poco tarde. Esto mismo hace 4 años tendría todo el sentido con la burbuja inmobiliaria española. Ahora, con la crisis, el ladrillo ha dejado de ser un chollo. Nosotros ampliamos su crítica. En nuestra sociedad nos piden firmas para numerosas causa amparadas con todo tipo de derechos y sentido común, pero que surten muy poco por no decir que nula influencia en las decisiones de nuestros dirigentes, sometidos a otros tipos de intereses. Todos jugamos, aunque por desgracia no siempre se trata del mismo juego.



Se adjunta un articulo sobre la intervención original.

Es lamentable que la ficción supere a la realidad, al menos en este caso. La instalación de una artista alemana en la isla de la calle de la Rúa, ha suscitado varias y encontradas opiniones, bueno es que el arte provoque, mueva conciencias y, como dice un buen amigo mío "dé qué decir".
La instalación en cuestión es poliédrica, es decir, tiene varias caras, es decir, se muestra a los salmantinos de diversas maneras.

   1.- Los salmantinos se lo creen.
No me extraña, acostumbrados como estamos a que se hagan auténticas barbaridades para beneficiar a unos cuantos en perjuicio de casi todos, no es de extrañar que una  barbaridad más se acepte como si se tratase del pan nuestro de cada día, máxime cuando a pocos metros de allí hay dos: las ruinas de lo que fue el Hotel Universal y, mas cercano a la catedral, la sujeción de una fachada con un apuntalamiento de hierro que luce mucho en las fotos de los turistas que por allí pasan.

   2.- Los salmantinos descubren el engaño de la instalación y lo aceptan con resignación.
Nada que objetar, por lo expuesto en el punto primero, se trata de una "obra de arte" (obra sí, de arte, no sé).

   3.- Algunos salmantinos se enfadan por que creen que  una vez más se les toma el pelo.
A este grupo pertenezco yo, al de los enfadados, y razones creo que no me faltan:

     a) No es la primera vez que hay acciones artísticas en torno a la utilización nefasta del patrimonio salmantino. La Asociación de ciudadanos para la defensa del Patrimonio y los colectivos teatrales han denunciado continuamente este tipo de atentados urbanísticos: Teatro Bretón, sin ir más lejos, el depósito de aguas de Campoamor, el abandono de las vías férreas, la destrucción del Gran Hotel, por señalar lo más destacado. Todas ellas tuvieron un eco muy reducido.

     b) Todas esas acciones se hicieron sin cobrar ni un duro, sacándole tiempo al tiempo y pensando que los salmantinos un día reaccionarían ante tanto atropello. No ha sido así. Sin embargo en el caso  que nos ocupa, tienen que venir desde el extranjero a ponernos las pilas y, lo que ya es el colmo, cobrando, gastándose una pasta gansa en una instalación efímera que pagamos entre todos.

Todo esto estaría bien si no fuera porque se nos ha escapado algo (a los salmantinos, me refiero): NO ES MÁS QUE UNA BUFONADA. El bufón se ríe del poder en su propia cara, el poder le paga y lo rentabiliza. Esto es lo que ha pasado: los mismos que se enorgullecen de destruir nuestro pasado, son los que pagan a alguien para que lo haga arte? y encima lo pagamos entre todos.

Una vergüenza



Victorino García Calderón